0
Your Cart
empty cart ¡Tu carrito está actualmente vacío! Volver a la tienda
Eliminar todo

ESCRITOS (by) Nere Vibes

mi camino, lo que me rompió y despues ordené

Nere Vibes-9

Hoy te voy a contar un poco más de mí, para que puedas conocerme y entenderme tal cual. No como una verdad absoluta, ni como una lección. Solo como experiencia vivida, por si algo de esto te acompaña.

Si me preguntas cuándo empezó de verdad, te diría que empezó aquí:

EL PRINCIPIO

A los 17 me pasó una cosa muy simple: sentí CURIOSIDAD por lo que a otros les daba miedo. Mientras mucha gente evitaba “lo espiritual” porque le intimidaba, a mí me daba la misma sensación que a un niño cuando ve una puerta entreabierta. ¿Qué hay ahí dentro? ¿Por qué nadie mira? ¿Por qué se habla en susurros? Y claro… la abrí. Y desde entonces, no he parado.

Hoy tengo 30. Y si miro atrás, no veo un camino perfecto ni lineal. Veo algo más real: un recorrido largo de APRENDER, caer, volver a intentarlo… y aprender otra vez. Pero sobre todo, veo una cosa clara: yo nunca pude vivir lo invisible desde la FE CIEGA. Lo mío siempre fueron las PREGUNTAS. Y quizá por eso no me encajó nunca esa manera de “creer” que te pide que te calles, que aceptes, que repitas. A mí me nace lo contrario: observar, sentir, contrastar, y quedarme con lo que tiene verdad en mi CUERPO.

DEMASIADA INFORMACIÓN, MUY POCA VERDAD

Si te metes en este mundo, hay algo que puede confundirte rápido: la INFORMACIÓN INFINITA. Versiones de todo. Teorías de todo. Gente que habla como si tuviera el mapa completo. Y el problema no es que existan teorías; el problema es cuando te las sueltan con una seguridad que suena a sentencia.

Y con el tiempo me quedó clarísimo algo: CUANTO MÁS CREES SABER… MÁS TE DAS CUENTA DE QUE NO SABES.
No como frase bonita, sino como experiencia. Porque este mundo “sutil” es tan grande que, cuando de verdad te asomas, la certeza se vuelve más humilde.

Ahí fue cuando me puse una regla sencilla para no perderme: escuchar, sí… pero no tragarme nada sin pasarlo por mí. Leer, sí… pero sin entregar mi criterio. Y sobre todo, no confundir palabras bonitas con verdad.

Por eso yo nunca me casé con un libro, ni con un gurú, ni con un “porque sí”. Yo escucho, leo, observo, practico… y luego lo paso por el único sitio que no miente: el CUERPO. Porque al final, si algo no lo puedes vivir en tu experiencia, se queda en historia bonita.

LO PRIMERO QUE ENTENDÍ

Y aquí viene lo primero que necesitas saber de mí: lo primero que entendí es que este camino no va de coleccionar respuestas. Va de volver a ti.

NO TODO ES LUZ

Y lo primero que este camino vino a devolverme fue eso: a mí. Mi CENTRO, mi claridad, mi energía… y también una verdad que al principio no apetece: NO TODO ES LUZ.

Hay una oscuridad que no es “malvada”. Es la parte de ti que escondiste, la que te dio vergüenza, la que te tragaste para encajar, la que aprendió a sobrevivir. Entender esa oscuridad —sin dramatizarla, sin negarla— fue lo que me enseñó a usar bien la luz. A no confundirme. A no engañarme. A no espiritualizar lo que en realidad era miedo o herida.

CUANDO LO BAJAS A LA VIDA REAL

Y ahí llega el momento en el que todo se vuelve real: cuando lo bajas a tu vida. Porque no sirve de nada hablar de energía si no puedes sostener un HÁBITO. Si te saboteas. Si te hunde tu diálogo interno. Si repites PATRONES sin entender por qué.

En mi caso, el espejo fue el cuerpo. A mí me costó mucho el deporte. Y fue un espejo que me dolió un poquito: no era el gimnasio. Era mi mente rendida antes de empezar.

Ahí empecé a aprender otra forma de espiritualidad: práctica, sin purpurina. Disciplina como acto de amor. Reprogramación del diálogo interno. Comprensión de heridas y patrones. Trabajo con el SUBCONSCIENTE, que es donde se cocina casi todo.

Y cuando empiezas a entender tu mente, empiezas a dejar de pelearte con tu vida. De repente algo cambia: dejas de victimizarte y empiezas a dirigir tu vida. No porque te vuelvas perfecta, sino porque te vuelves responsable… sin castigarte.

ENTRENAR LA BRÚJULA

Con el tiempo también fui afinando algo que siempre estuvo ahí: la SENSIBILIDAD. Y esto es importante: yo no creo que “nací así y ya”. Creo que se entrena, como se entrena un músculo.

Aprendí a leer energía en ambientes, en personas, en dinámicas. A distinguir la INTUICIÓN de la ansiedad disfrazada. A confiar más en el susurro que en el grito. He vivido cosas que, si te las cuento como titular, suenan a película; pero si te las cuento como proceso, suenan a algo más simple: cuando afinas tu atención, el mundo se vuelve más grande.

TRES MOMENTOS CON LOS OJOS ABIERTOS

Y para que esto no se quede en teoría, te cuento tres momentos. No para que me creas, sino para ponerle cuerpo a esa brújula de la que hablo.

  1. Soñé con una chica que no había visto jamás. No era un sueño borroso: la vi con detalle, con una energía muy concreta, como si mi mente estuviera grabando una escena con buena resolución. Me desperté pensando: “qué raro… ¿quién es esta persona?” Al día siguiente fui a tomarme un café y ahí estaba. La misma chica, la misma cara, la misma sensación. Yo con cara de: perdón, ¿qué? Podría decirte que fue casualidad, pero lo que vino después fue lo que me dejó con los ojos abiertos: esa chica volvió a aparecer en otras escenas de mi vida, tiempo más tarde, y el sueño empezó a tener sentido. Ese porqué me lo guardo, porque es íntimo. Lo importante no es el misterio; lo importante es lo que me dejó: hay información que llega antes de que la vida te la explique.
  2. Años después me pasó algo distinto, pero igual de claro. Volvíamos de Asturias dos amigas y yo, y ellas propusieron ir a los Lagos de Covadonga. Plan precioso. Y a mí me salió un NO instantáneo. No era “no me apetece”, no era “qué pereza”. Era un “no vamos” tan firme que ni siquiera supe argumentarlo. Y eso es lo más raro: mi cabeza no tenía motivo, pero mi cuerpo lo tenía clarísimo. Días más tarde una amiga me contó que ese mismo día habían fallecido varias personas en los autobuses que suben allí. Ahí me quedé con los ojos abiertos otra vez. Porque ese “no” no venía del miedo: venía de un lugar profundo, como si algo dentro de mí hubiera dicho: hoy no.
  3. Y sí, también te salva de tonterías. Una vez estaba pensando en quedar con un chico y sentí un no tan profundo que fue como escuchar una voz interna con subwoofer. De esos que no negocias, no discutes, no “a ver si…”. Simplemente se te cae la idea. Días después entendí el porqué y me dio hasta risa. Menos mal.
LO QUE ME QUEDÓ CLARO

No sé explicarlo todo, y ya no me obsesiona. Lo que sí sé es esto: la intuición real no suele gritar, aterriza. No viene cargada de drama; viene cargada de claridad. Y cuanto más la escuchas, menos te manipula el ruido externo.

Y también entendí algo que para mí lo cambia todo: la energía y lo sutil guardan información muy potente. Información que, muchas veces, no se entiende desde la lógica al principio. Y antes yo intentaba ponerle nombre a todo, encajarlo todo, justificarlo todo… hasta que me di cuenta de que no siempre toca “entender”. A veces toca vivirlo, escucharlo y ya.

Por eso ahora intento no meter tanta mente donde no hace falta. Intento no perseguir respuestas como si fueran una meta. Intento quedarme más en el corazón, en el cuerpo, en lo simple. Porque cuando lo haces, algo se ordena solo.

Esto, para mí, es espiritualidad cuando es de verdad: no escapar del mundo, sino aprender a caminarlo con más PRESENCIA, más VERDAD… y más PODER PERSONAL.

SI QUIERES PROFUNDIZAR (MIS IMPRESCINDIBLES)

He leído muchísimo, he escuchado muchísimo, he probado muchísimas cosas. Y si algo me ha enseñado este camino es esto: todo te sirve y nada te sirve al mismo tiempo. Porque no existe una verdad absoluta que le encaje a todo el mundo; existe lo que te resuena, lo que te mueve por dentro, lo que te ordena… aunque sea un 1%.

Así que, para no soltarte una lista infinita, te dejo algunos recursos que a mí me marcaron y que vuelvo a recomendar, no como “la verdad”, sino como puertas.

LIBROS (los que a mí me marcaron):
  • Sanación cuántica — Deepak Chopra. Una mirada a la relación mente–cuerpo desde un enfoque más sutil, que a mí me abrió preguntas nuevas.
  • El cuerpo lleva la cuenta (The Body Keeps the Score) — Bessel van der Kolk. Para bajar a tierra: trauma, cuerpo, sistema nervioso, y por qué sanar no es solo “pensar positivo”.
PODCASTS / AUDIOS (para integrar en la vida real):
  • Entiende Tu Mente — psicología aplicada, claro y útil para patrones, decisiones y emociones.
  • Tara Brach (charlas y meditaciones) — un puente precioso entre espiritualidad con tierra y sanación emocional.
INTUICIÓN + VISIÓN INTUITIVA (para practicarlo de verdad):
  • INTUITU (Instituto de Visión Intuitiva) — me gusta porque no se queda en teoría: trabajan la intuición como una capacidad que se puede entrenar.
  • Más allá de la visión — el podcast de INTUITU, una puerta muy buena para entender su enfoque y empezar a abrir esa escucha interna.

Nota pequeña: esto es aprendizaje personal.

Y hasta aquí por hoy. ♡

Esto solo es el principio, pero necesitaba aterrizar un poquito y dejar este inicio sembrado para todo lo que viene después. Gracias por leerme y por estar aquí. De verdad.

Seguiré compartiendo cositas por este espacio, desde mi experiencia, por si en algún momento te acompaña, te ordena o te ayuda a mirar más amplio… a ampliar conciencia sin perder los pies en la tierra.

Un abrazo,
Nere.

Gracias por estar aquí.
Gracias por leerme, por sentir conmigo y por acompañarme en este comienzo. Si algo de todo esto resuena contigo, quizás es porque tu alma también está recordando su propia magia.

Con cariño,  

Nerea Celaya

¿quieres recibir mis escritos a tu correo?

/ REFLEXIONES

/ CUERPO & ALMA

/ CAMINO

/ RETIROS 

/ NOVEDADES

Mis guías para
volver a ti

/ 001

/ 002

Guías que he escrito para acompañarte en distintas fases de tu camino. Pequeños refugios para grandes procesos.